Alcance corto, dicho al principio

Preferimos abrir con el límite antes que esconderlo

Lo que hicimos el 2026-09-01 cabe en pocas líneas: pedimos el sitio corporativo desde dos salidas de red diferentes, leímos su presentación pública y descargamos las marcas de producto que difunde. No hubo registro, no hubo compra, no hubo cobro y no hubo contacto alguno con la organización descrita. De ese piso tan bajo salió la decisión de formato. Una reseña resultaba imposible sin participar, así que armamos otra cosa: una ficha institucional, que es el tipo de texto que puede escribirse desde afuera sin fingir experiencia. Por la misma razón quedan fuera las reglas de los juegos, sus premios y sus plazos, y en su lugar señalamos dónde encontrarlos de primera mano. Si mañana un documento oficial dice algo distinto de lo que aparece acá, manda el documento y esta ficha se corrige.

Cuatro compromisos de redacción

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Todo lleva su día

Ninguna afirmación sobre la organización aparece sin el día en que la consultamos. Sin ese dato nadie puede calcular cuánto envejeció, y las páginas corporativas se editan sin avisar a los lectores.

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Origen a la vista

Marcamos en la misma frase si algo proviene de la fuente consultada o si pertenece al conocimiento común del rubro. Confundir esas dos categorías vuelve incomprobable el texto entero.

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Vacíos antes que relleno

Un número que no comprobamos no se escribe ni se toma prestado de otra página. Un espacio en blanco reconocido resulta más útil que una cifra con apariencia de respaldo.

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Se corrige con evidencia

Cualquier comprobación posterior que contradiga esta ficha la modifica, y con ella la fecha de revisión. Un texto que cambia sirve más que uno inmóvil sosteniendo algo que dejó de ser cierto.